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martes, febrero 21, 2017

Científico de Harvard: “Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”

Howard Gardner es un prominente neurocientífico estadounidense, psicólogo, profesor de Harvard y autor de la teoría de las inteligencias múltiples. ha recibido innumerables reconocimientos por su trabajo entre ellos el Premio Príncipe de Asturias. Lo entrevistó el diario La Vanguardia de España sobre sus teorías y sus concluyentes planteamientos invitan a la reflexión
“Aprender es el único antídoto contra la vejez y yo lo tomo cada día en Harvard con mis alumnos. Es tonto clasificar a los humanos en listos y tontos, porque cada uno de nosotros es único e inclasificable”, sostiene.
¿Por qué cuestiona que la inteligencia es lo que miden los tests?
Porque yo soy un científico y hago experimentos y, cuando mido la inteligencia de las personas, descubro que algunas son muy buenas solucionando problemas pero malas explicándolos. Y a otras les pasa lo contrario.
¿Y si hay personas diversas es porque también tiene que haber diversos talentos?
Por eso he dedicado 400 páginas a describir siete tipos de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, cinético-corporal, interpersonal e intrapersonal.
¿Y por qué no muchas más: la culinaria o la mística o la teatral o la ecológica?
Porque no cumplen los requisitos que sí cumplen esas. Y espero acabar demostrando que además hay una inteligencia naturalista, otra pedagógica y otra existencial para plantearnos preguntas trascendentes. Pero no más.
Hoy los colegios ya plantean sus programas según esas inteligencias múltiples.
Y yo no me dirigía a los pedagogos, pero fueron ellos los primeros que adoptaron mis teorías.
Tipos de inteligencia
Hay siete tipos de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, cinético-corporal, interpersonal e intrapersonal.

¿Por qué?
Porque comprobaban cada día en las aulas que las categorías de tonto o listo no cubren la diversidad del talento humano. Y, por tanto, que los tests de inteligencia no miden realmente nuestras capacidades, sino sólo la de resolverlos.
Su teoría, además, era cómoda para consolar a niños con malas notas y a sus papás.
Se abusó de ella al principio porque no se comprendió bien. En Australia, la administración la manipuló para explicar que había grupos étnicos que tenían inteligencias diferentes de otros.
¡Qué peligro!
En ese punto, empecé también a preguntarme por la ética de la inteligencia y por qué personas consideradas triunfadoras y geniales en la política, las finanzas, la ciencia, la medicina u otros campos hacían cosas malas para todos y, a menudo, ni siquiera buenas para ellas mismas.
Esa ya es una pregunta filosófica.
Pero yo soy un científico e inicié un experimento en Harvard, el Goodwork Project, para el que entrevisté a más de 1.200 individuos.
¿Por qué hay excelentes profesionales que son malas personas?
Descubrimos que no los hay. En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.
A mí se me ocurren algunas excepciones...
Lo que hemos comprobado es que los mejores profesionales son siempre E CE: excelentes, comprometidos y éticos .
¿No puedes ser excelente como profesional pero un mal bicho como persona?
No, porque no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia . Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética.
Para hacerte rico, a menudo estorba.
Pero sin principios éticos puedes llegar a ser rico, sí, o técnicamente bueno, pero no excelente.
Resulta tranquilizador saberlo.
Hoy no tanto, porque también hemos descubierto que los jóvenes aceptan la necesidad de ética, pero no al iniciar la carrera, porque creen que sin dar codazos no triunfarán. Ven la ética como el lujo de quienes ya han logrado el éxito.
“Señor, hazme casto, pero no ahora”.
Como san Agustín, en efecto. Otra mirada estrecha lleva a estudiantes y profesionales comodones a ser lo que consideramos inerciales, es decir, a dejarse llevar por la inercia social e ir a la universidad, porque es lo que toca tras la secundaria; y a trabajar, porque es lo que toca tras la universidad..., pero sin darlo todo nunca.
Sin ilusión, la vida se queda en obligación.
Y otros son transaccional es: en clase cumplen lo mínimo y sólo estudian por el título; y después en su trabajo cumplen lo justo por el sueldo, pero sin interesarse de verdad limitan su interés y dedicación. Y son mediocres en todo.
¿No descubren algún día de su vida algo que les interese realmente?
Algunos no, y es uno de los motivos de las grandes crisis de la madurez, cuando se dan cuenta de que no hay una segunda juventud. Otra causa es la falta de estudios humanísticos: Filosofía, Literatura, Historia del Pensamiento...
¡Qué alegría! Alguien las cree necesarias...
Puedes vivir sin filosofía, pero peor. En un experimento con ingenieros del MIT descubrimos que quienes no habían estudiado humanidades, cuando llegaban a los 40 y 50, eran más propensos a sufrir crisis y depresiones.
¿Por qué?
Porque las ingenierías y estudios tecnológicos acaban dándote una sensación de control sobre tu vida en el fondo irreal: sólo te concentras en lo que tiene solución y en las preguntas con respuesta. Y durante años las hallas. Pero, cuando con la madurez descubres que en realidad es imposible controlarlo todo, te desorientas.
¿En qué país influyó más su teoría de las inteligencias múltiples?
En China editaron cientos de títulos sobre inteligencias, pero las entendieron a su modo: querían que su hijo único fuera el mejor en todas.
Pues no se trata exactamente de eso.
Cada sociedad y persona entiende lo que quiere entender. Cuanto mayor te haces, más difícil es adaptar tu vida a un descubrimiento y más fácil adaptar el descubrimiento a lo que ya creías que era la vida. Por eso, voy a clase a desaprender de mí y aprender de los jóvenes.
http://m.panorama.com.ve/movil/noticia.html?nota=%2Fcontenidos%2F2016%2F04%2F12%2Fnoticia_0031.html

lunes, julio 21, 2014

Aviso para navegantes: dejen de aconsejar, arremánguense y ayuden a los emprendedores.

¡Cuan facil es dar consejos!.

Ciertamente... es muy, pero que muy fácil aconsejar, dar palmaditas en la espalda, decir lo que se le ocurra al sentido común, especular y aventurar evoluciones, sacar conclusiones, preparar "excels" con ideas aspiracionales, presupuestar resultados, diseñar cronogramas con objetivos...

Lo que es realmente dificil es atreverse a implementar y creerse la idea. A defenderla intensamente y a insistir.

Lo que es complejo es afrontar los obstáculos y organizarte el tiempo para que los imponderables de las trabas burocráticas y bancarias (si, si, no he dicho financieras) no te impidan dedicar tu trabajo y tus horas a tu negocio.

Lo que es tremendo es descubrir que dedicas el 80% de tu tiempo a gestionar recursos, aprender (a base de trabas, obstaculos y desastres varios) como funciona la gestión de tu empresa y a llegar a la conclusión que a nadie le interesa un pito que el objeto de tu idea funcione.

Aqui entra en juego el nuevo paradigma de los emprendedores. O tienes dinero (tuyo), o estás perdido. No hay nada ni nadie que te vaya a echar una mano. 

Lo de hace 6/7 años, que necesitabas una pequeña Póliza para remontar el vuelo y la conseguías... ya no existe.  

Lo de poner recibos al cobro a tus clientes y que puedas disponer del dinero al vencimiento, ya no funciona. Ahora necesitas un SEPA.

Lo de las ayudas al emprendedor... falso.

Lo de las facilidades de la Administración... mentira.

Puede que haya quien crea que con paciencia se puede llegar a conseguir alguna cosa. Cierto. Puede ser. Pero un/a emprendedor/a que pone en marcha su negocio y que no está especialmente preparado/a para gestionar la empresa pero muy dotado/a para el negocio quiere (necesita) respuestas rápidas: al instante. Lo que no necesita son dilaciones, posibilidades o promesas. Necesita solucionar de forma instantánea cualquier obstáculo.

Donde están "escondidos" aquellos profesionales con la capacidad de generar respuestas y solucionar las dudas y los obstáculos?.

Que aparezcan. Que se anuncien. Que se hagan visibles.

Y sobre todo que no mientan, que ayuden y se pongan a trabajar codo con codo con estos aventureros locos que se van a convertir en autónomos, que van a usar la mayoría de sus recursos, capacidades y tiempo a una idea para convertirla en un negocio.

Ah! y un aviso: falsos coach, engañosos especuladores, profesionales teóricos, administradores de pacotilla, profesionales de la Administracion que "ayudan al emprendedor", gestores de recursos públicos destinados a nuevos negocios, bancarios sin capacidad de decisión personal y demás filibusteros, abstenerse. 

Los que sean de verdad que salgan de la fila y echen una mano: Necesitamos a los emprendedores y no se les puede hacer perder el tiempo. Su talento es demasiado valioso y no hay nada mas fácil que quemarlos por el camino.

martes, abril 08, 2014

El entusiasmo: un ingrediente complejo e imprescindible para liderar.

La definición de entusiasmo en sí misma, nos deja claro que es imprescindible para emprender: Sumo interés en algo, que lleva a poner en su logro mucho esfuerzo y empeño. 

Con la dosis justa, es un ingrediente imprescindible para conseguir aquello que nos propongamos.

Lo que no podemos es “pasarnos de frenada”. El entusiasmo forma parte de cualquier concepto de motivación y es necesario tenerlo (o aprender a tenerlo), para liderar un equipo.

Lo que también está claro es que un exceso de entusiasmo, o la capacidad de entusiasmar sin nada cierto, es perjudicial.

Cuando un miembro de un equipo, en un acto de fe, se cree el mensaje y no es cierto, es la causa fundamental de decepciones y con este hombre desanimado, ya tenemos a un futuro enemigo.

En reflexiones como estas, es cuando recomiendo una y otra vez, leer el libro de Edward De Bono: Seis sombreros para pensar. Es necesario organizar los pensamientos y desgranar toda la información, y poner el empeño en "vestir" cada uno de los seis sombreros de colores, ayuda mucho.

Es cuando se habla de “deconstruir”. En realidad, se trata de desmontar, desmenuzar, organizar y volver a montar. Justo en ese momento tenemos de nuevo aquello que queremos lograr al alcance de la mano, con todo lo que nos permite reflexionar sobre la “bondad” de lo que queremos hacer.

Ese es el momento de las actitudes. Y entre ellas, el entusiasmo y la capacidad de entusiasmar.

O sea, el Séptimo Sombrero.

jueves, marzo 20, 2014

Las siete reglas del liderazgo efectivo.

No nos equivoquemos. Al final todo son buenos consejos, orientaciones certeras e instrucciones contrastadas.

Al final, todo se trata de crear tu propio universo como lider, trabajar tus actitudes y conseguir la implicación de cada miembro de tu equipo para que se sienta parte de él y que sepa que todos son necesarios.

Lo que en cuelquier caso, no deja de ser un buen consejo, es que no nos olvidemos de lo esencial, cuando manejemos un equipo de personas que deciden creer en tus capacidades y defender tus objetivos.

Para hacerlo, 7 sencillas reglas de liderazgo emprendedor,
 
Interesate por cada uno de los miembros de tu equipo
Preocupate por cada uno de ellos. Interesate por sus ambiciones, sus intereses, sus capacidades, sus necesidades, su empatía, su capacidad de trabajar en equipo, sus ganas de aprender, sus límites y sus limitaciones...

Alienta la iniciativa
Motivalos para que tomen iniciativas. Recuérdales que un intento fallido es una manera mas de no hacerlo de ese modo. Que se aprende de todo, lo acertado y lo desacertado. Que no hay otra manera de hacerlo bien que no sea haberlo intentado tantas veces como sea necesario hasta encontrar la manera mejor de hacerlo.
 
Rodeate de un equipo duradero
Alimenta la capacidad de diálogo. Reúnete con ellos. Que colaboren entre ellos. Que sumen esfuerzos. Recuérdales que no hay personas estrella, que cada uno tyiene su cometido en el equipo. Gestiona las amenazas de toxicidad.
 
Dale importancia a la comunicación
Hablar y hablar. Trabajar cada tema con la intensidad que aporte cada miembro del equipo. No olvidarse de ninguna sugerencia. Un tema que para ti puede que sea intrascendente, para quien lo propone puede que sea de vital importancia. No dejes nada por resolver. No pospongas.
 
"Dar la cara"
Ponte delante de las situaciones. No te escudes en los demás. Afronta los problemas. No te fies del "laisser faire, laisser passer". 
 
Ayuda a generar la autocrítica en tu equipo
No hay posibilidad de avanzar sin la capacidad de autocrítica. Deconstruir lo andado y volver a construirlo es parte de todos los procesos. No confundamos esto con la rectificación constante. Las decisiones han de ser alcanzables, medibles, lógicas y realistas. Pero si modificar la estrategia pùede ayudar a mejorar el resultado, analizarlo y realizarlo sin dudar.
 
Alimenta el sentimiento de pertenencia
El "engagement", el compromiso con el equipo, hacerse suyos los objetivos, el sentido de pertenencia, se han de fomentar desde un inicio. Creer en la marca, los objetivos, y el por qué realizamos nuestro trabajo, es primordial para tener un equipo motivado y bien engrasado.
 
Trabajar nuestras capacidades y nutrirlas de nuevos conceptos y fórmulas que nos permitan mejorarlas, es algo que debemos tener en cuenta a diario. Cada uno de nuestros instantes, cada momento de nuestras agendas, cada una de las cosas que ocurren a diario, cada mejora en nuestros resultados, cada actitud en positivo que realizamos, nos conduce a alcanzar la excelencia en nuestra capacidad de liderazgo.
 

martes, marzo 18, 2014

Las siete fases visionarias de un proceso emprendedor

Las siete fases visionarias de un proceso emprendedor, es el camino que recorres desde el puro acto de fe en tu idea, hasta alcanzar la realidad.


Son etapas que descubres cuando has llegado a la última. Nunca te saltas ningún paso, aunque te gustaría pasar de la primera a la última sin esfuerzos.

Les llamo fases visionarias del proceso emprendedor, porque son exáctamente eso. Son las que te permiten percibir el nacimiento, la marcha y los resultados del objeto a emprender.

En todo el proceso, está la necesidad de la "prueba y error" constante, afrontar la realidad del sector y del mercado, chocar contra los imponderables, "deconstruir" y volver a construír los argumentarios, redefinir la estrategia de implantación y analizar las consecuencias de cada paso, antes y despues de realizarlo.

Podríamos ponerlas en este órden

Lo imaginas. Es cuando tienes la idea y visionas qué pasará si lo haces.

Lo visualizas. Organizas tus ideas al servicio de lo que quieres hacer y descubres cómo hacerlo.

Lo deseas. Intuyes el camino, buscas complicidades en tu proyecto, que va cargado de  aspiraciones relacionadas con tu idea y lo propones en positivo.

Lo supones. Pones "negro sobre blanco" la globalidad del proyecto, especulas sobre todo lo que va a ocurrir y presupuestas el negocio.

Lo crees. Pones todo tu trabajo, mente e intenciones en acercarse al presupuesto, que crees realista.

Lo sabes. Cuando analizas los primeros resultados, vuelves a andar sobre tus pasos, analizas tus puntos fuertes y débiles, tus oportunidades y tus amenazas, y reescribes la estrategia.

Aciertas. Con todo lo andado, con las primeras experiencias, conociendo tu propio negocio, aseguras cada uno de tus pasos y organizas la implantación contrastando con la realidad que ya conoces.

Seguramente podríamos discutir si este es el proceso exacto, pero la realidad es lo que nos enseña a diario y nos muestra los aciertos, nos advierte sobre los desaciertos y por mucho que intentemos saltarnos alguno de estos estados, no podemos.

Podemos correr mas, podemos ecercarnos mucho a lo que sería el último paso, pero siempre habrá unas fases visionarias que tendremos que admitir que hemos hecho, cuando alcancemos el éxito. 

Lo que no podemos olvidar es que, cualquier proceso de emprendeduría, pasa por la capacidad para la autocrítica y el autoanálisis, saber deconstruir y volver a construir, reescribir nuestro proyecto tantas veces como sea necesario, no perder de vista nuestro objetivo y perseverar.

lunes, marzo 03, 2014

Cómo intentamos sortear los escollos de un emprendedor.



Lejos de enumerar los infinitos escollos de un emprendedor, para poner en marcha una idea o un negocio, vamos a separarlos en dos. 

El escollo interno
El escollo externo 

El escollo interno, tiene que ver con la idea, el plan de negocio, creerse lo que haces,…

Se ha de medir con cierto nivel de exactitud cuál va a ser el éxito del proyecto. Y crearlo teniendo en cuenta si va a ser para que viva de él una sola persona, o si lo podemos convertir en un negocio de éxito.

Si se trata de un proyecto para que una persona lo gestione, y tenemos el coraje y el empuje de ponerlo en marcha, será porque hemos contado con la financiación que nos lo ha permitido, y que por lo tanto, esta financiación estará amparada en un Plan de Negocio que permitirá recuperar la inversión, o pagar a quien nos lo haya prestado.

Si lo queremos convertir en un negocio, con mas ingresos y por tanto con una proyección en el tiempo que nos permite especular con unos ingresos que van a ser consecuentes con lo que debemos gastar para hacerlo, perfecto. También deberemos contar con el tiempo de recuperación de la inversión, o bien con que tendremos ingresos suficientes como para pagar a quien nos haya prestado el dinero.

El Plan de Negocio ha de ser mesurable, honesto, conseguible y con el nivel de certeza que nos va a permitir la cautela.

Es evidente que un Plan de Negocio mal calculado, puede conducirnos a tener el peor escollo interno, que es el de haber pensado desde nuestras aspiraciones, mas que desde nuestras realidades.

El escollo externo, es el de la burocracia, las decisiones lentas por culpa de terceros, la falta de financiación.

En este caso, cumplir con las Leyes, con los obstáculos burocráticos y la falta de interés por parte de quien nos puede facilitar las cosas, es un escollo monumental. Por eso debemos prepararnos y tener previsto todo lo que concierne a estos asuntos, para que sepamos con qué escollos nos vamos a encontrar, y actuar en consecuencia. 

En cuanto a los escollos financieros, son aquellos que pueden impedir que nuestro proyecto salga adelante. Por tanto, se debe contar con soluciones imaginativas y planes B y C y D… porque muchas veces, a pesar de las ganas de ayudar de los interlocutores, puede que nos encontremos con el espejismo de campañas de marketing bancario, que nos dicen que ellos tienen dinero para ayudar a emprender, y la cruda realidad es que solo tienen dinero para quien no lo necesita. 

Se trata de tener casi todo previsto. 

Una vez tenemos un Plan de Acción, que podamos modificar con “cintura” una vez pongamos en práctica nuestra idea, debemos ser honestos con nuestras posibilidades.

Reconocer nuestras debilidades ante un entorno hostil, y preparar planes de implementación. Aunque sea con ayuda. Buscar la ayuda de un mentor, no es nada difícil.

Y a partir de que hemos contrastado nuestras ideas, consultado y previsto todo lo predecible, hemos de ponerlo en marcha. 

Con voluntad, con persistencia, con la intensidad de creer en lo que se está haciendo. Y por veces que te caigas, volverse a levantar e insistir.  

En realidad todo se trata de ser capaces de especular, predecir, suponer, asegurarse y actuar.