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viernes, diciembre 16, 2016

La teoría de la "pistola" : ¿a quién culpar?

No hay nada mas valiente que tomar decisiones. 

Los sabios lo dicen: si tomas una decisión, por mucho que intentes que sea lo mejor para el fin que persigues, seguro que te van a criticar. Por lo tanto, la actitud valiente es analizar racionalmente el tema, visualizar el futuro con los imputs que tengas y hacerlo.

Y aqui ya no se trata tan solo de tener personas lápiz y personas goma de borrar a tu lado, sino que rodearte de personas que entiendan lo que es la empatía.

Recordar el "por qué estoy en esto" o cuáles son las "lineas rojas" para llegar al éxito, forma parte de las acciones de "prueba y error" que tenemos la obligación de hacer constantemente para saber si vamos a alcanzar la excelencia, o tan solo para saber si lo que hacemos: lo hacemos bien.

Me gusta ilustrarlo con la teoría de la pistola, que ejemplifica perfectamente lo que muchas veces no vemos (o no queremos ver).

Cuando hay decisiones que afectan de un modo u otro a otra persona y esta última te echa la culpa, siempre debes acordarte de esta teoría.

Cuando con una mano diriges el dedo acusador (el índice) hacia el "presunto culpable", quedan otros cuatro dedos.

El pulgar curiosamente se dirige hacia arriba. A mi me gusta pensar que es el que apunta al entorno. Aquello que es dificil de controlar e imposible de entender. 

Y los otros tres, se dirigen directamente al que acusa.

Es bueno reflexionar qué ha provocado que se haya tomado una decisión que puede que no te guste a ti, pero que era del todo previsible que pasara.

Y seguro que gran parte de la culpa sea del que acusa.

martes, abril 29, 2014

La historia de un joven que buscaba trabajo.

Un joven fue a solicitar un puesto gerencial en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial y ahora iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio en su CV sus logros académicos y eran excelentes. Y le preguntó: 
"¿Recibió alguna beca en la escuela?" el joven respondió "no".
"¿Fue tu padre quien pagó tu colegiatura? "
" Mi padre murió cuando yo tenía un año de edad, fue mi madre la que pagó"

-respondió.
"¿Dónde trabaja tu madre? "
"Mi madre trabajaba lavando ropa."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos . El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
"¿Alguna vez has ayudado a tu madre a lavar la ropa? "
"Nunca, mi madre siempre quiso que estudiara y leyera más libros. Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo. El director dijo: "Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu madre, y luego ven a verme mañana por la mañana."
 

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta. Cuando regresó a su casa le pidió a su madre que le permitiera lavar sus manos. Su madre se sintió extraña, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.
El joven lavó las manos de su madre poco a poco. Rodó una lágrima al hacerlo. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas y tenían tantos moratones. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando él la tocó.
 

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que lavaban la ropa todos los días para poder pagar su colegiatura. Los moretones en las manos de la madre eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.
Después de limpiar las manos de su madre, el joven se puso a lavar en silencio toda la ropa que faltaba.
Esa noche, madre e hijo hablaron durante un largo tiempo.
 

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.
El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: "¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
El joven respondió: "lavé las manos de mi madre y también terminé de lavar toda la ropa que quedaba"
"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mi madre, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi madre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.
El director dijo: "Esto es lo que yo busco en un gerente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".
 

Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres. Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?
 

Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de piano, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás cortando el césped, por favor que también lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven. Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas." ¡Cuídate!

(Una historia de Roberto Tapia, extraída de facebook)

sábado, mayo 04, 2013

Las "personas lápiz" y las "personas goma de borrar"

En la vida hay personas "lápiz" y personas "goma de borrar". Las personas lápiz se pasan la vida escribiendo, creando, poniendo negro sobre blanco las cosas. Las personas goma de borrar sólo tienen como cometido borrar, desautorizar, dejar en nada aquello que otros hacen. Que simple y que triste, verdad?.

(Reflexión a partir de una entrevista entre Quim Monzó y Jordi Basté)