lunes, mayo 28, 2012

Saber delegar: el valor añadido de un buen líder.

Consejo 78
Junio 2012


Es frecuente la actitud de muchos líderes que intentan ejecutar un trabajo del que son responsables sin ayuda, con la excusa de que lo harán con mas rapidez y con los resultados que precisa.


Esto ocurre en muchas ocasiones, y la consecuencia de no compartir las informaciones y conocimientos adquiridos durante el desempeño de su trabajo, impide que el equipo esté al día y por lo tanto, cuando son requeridos para ejecutar uno, su falta de conocimientos colectivos y de información, impide que las cosas se hagan con eficiencia



La mejor forma de resolver esta situación, es creer en el equipo, aprender con ellos y saber delegar.


Un directivo eficaz consigue un mayor rendimiento de su trabajo si sabe repartirlo. Todo aquel trabajo que requiere de la disciplina rutinaria ha de ser delegado

Es importante delegar y repartir trabajo entre todo el equipo para que cada uno de ellos construya y adquiera su propia competencia profesional. Delegar de forma gradual algunas responsabilidades, da autoridad y es una magnífica fórmula para que incrementen sus habilidades individuales. Asumir un trabajo delegado, permite tener nuevas experiencias y por lo tanto mejora su sentimiento de formar parte del equipo: el sentido de pertenencia.

Pero cuidado con sobretutelar a quién se le haya transferido un trabajo, ha de saber que dispone de la autoridad suficiente para ejecutarla y ha de ser capaz de hacerlo con responsabilidad.  De esta forma, ejecutar un trabajo que se le ha delegado, le sirve de formación.  Una de las aptitudes de un líder es la habilidad para conocer a su equipo y por tanto las aptitudes de cada uno.

Delegar de forma eficaz, depende de la naturaleza de las relaciones entre las personas del grupo. Es mucho más que un simple proceso de dar órdenes.

Para la persona que delega, lo mas interesante es la naturaleza paradójica del proceso, dado que la responsabilidad y las atribuciones todavía las tiene. Delegar no es simplemente descargar la carga.

El que delega tiene siempre la responsabilidad de los resultados. Es por ello que debe existir una relación especial. El responsable acepta el riesgo de los errores de los demás. Pero los errores y las consecuencias no deberán ser ignoradas.

Es por ello que mucha gente no quiere delegar, sobre todo si la ejecución no acaba siendo del mismo nivel que si lo ejecuta él mismo.

Pero un directivo eficaz sabe que la sola razón de aprender es parte de la experiencia.

Y también ha de saber que es muy importante agradecer el trabajo bien hecho haciendo partícipe al equipo, y que cuando no sale bien, es necesario hacer pedagogía en privado con quien lo ha ejecutado, de los errores o fallos cometidos.

 El líder ha de saber resolver los conflictos y tratar a las personas.

La delegación debe dar a la persona considerada, la plena libertad para hacer la tarea como quiera, sin interferencias.

Tan sólo cuando el trabajo se ha completado sin la asistencia de quien delega, dispondrá de la satisfacción de sentirse reconocido y objeto de su confianza.

El superior eficaz, aparte de delegar mejorar los conocimientos colectivos del equipo y con la intención puesta en la formación de cada uno de sus miembros, ha de ceder todo el trabajo "operacional" para poder concentrarse en el trabajo de "dirección".

Esto incluye cuestiones como planificar, organizar, dirigir y controlar. "El trabajo operacional", incluye las actividades que cada uno hace con resultados inmediatos (escribir un informe, escribir una carta, llamar para recordar una reunión...).

Todo directivo debe preguntarse constantemente: "¿Este es un trabajo de dirección o es operacional?". Si es operacional debe decidir qué hará en el futuro.

Las ventajas de delegar las tareas es, que el directivo tiene más tiempo para ocuparse de otros asuntos y que el clima de trabajo mejorará.

Quien es capaz de delegar y de contar con su equipo, acaba siendo percibido como un líder capaz y responsable.

Theodore Roosevelt fue Presidente de los Estados Unidos de 1901 a 1908. Su consejo era: "el mejor ejecutivo es aquel que es capaz de escoger la gente justa para hacer lo que quiere hacer, y ser capaz de no interferir mientras lo estén haciendo".


(Publicado en Business in Bajío)