viernes, enero 04, 2013

Qué és la gente tóxica, cómo identificarla, cómo enfrentarse.

En nuestra vida cotidiana no podemos evitar encontrarnos con personas problemáticas. Jefes autoritarios y descalificadores, vecinos quejosos, compañeros de trabajo o estudio envidiosos, parientes que siempre nos echan la culpa de todo, hombres y mujeres arrogantes, irascibles o mentirosos… Todas estas personas «tóxicas» nos producen malestar, pero algunas pueden arruinarnos la vida, destruir nuestros sueños o alejarnos de nuestras metas. (1)

(2) Lillian Glass, experta en comunicación y lenguaje corporal identifica los perfiles clásicos: el competidor-celoso, el pasivo-agresivo, el sabelotodo arrogante, el seductor y mentiroso y el sociópata, entre otros.

Podría parecer que se trata solo de parejas masculinas, pero Glass aclara que este comportamiento también se aplica a las mujeres. Asimismo, algunos expertos utilizan el término ‘vampiro emocional’, porque se trata de personas (hombres y mujeres) que roban o chupan la energía de otras.

Y no solo se trata de novios o esposos. Hay amigos, familiares e incluso compañeros de trabajo con los cuales se pueden establecer, sin quererlo, estos vínculos ‘venenosos’.

¿Cómo saber que se está en una relación tóxica? Para Lillian Glass, una buena manera de identificar a una persona ‘tóxica’ es cuando uno siente que le provoca emociones negativas, cuando no lo trata bien y afecta su comportamiento y autoestima.

La psiquiatra colombiana Olga Albornoz añade: “Estas personas no generan ningún bienestar, sino angustia, ansiedad y culpa”. Albornoz aclara que en relaciones así el problema es de las dos partes: “Siempre hay uno que contamina y otro que se deja contaminar, y que parece que no quisiera tener relaciones sanas”.

La gente tóxica’, explica la terapeuta de pareja Nelly Rojas de González, ejerce su poder sobre personas vulnerables y generalmente muy inseguras. Las relaciones de este tipo no son exclusivas de los jóvenes. “Son comunes a cualquier edad y entre los mayores son realmente desgastantes y difíciles”, agrega Rojas de González.

¿Y cómo romper estos vínculos? Algunas veces merece la pena buscar ayuda de un especialista. Pero se puede comenzar diciéndole al ‘vampiro emocional’ lo que sentimos de manera asertiva. Y lo más importante: poniendo límites.

El peligro de sobreproteger
Una de las primeras relaciones tóxicas que se pueden establecer entre dos personas y que pueden dejar secuelas para toda la vida es la de un padre o madre que sobreprotege a su hijo. Según la psiquiatra Olga Albornoz y la psicóloga clínica y terapeuta Nelly Rojas, la sobreprotección “inutiliza” y, además, crea futuras personas tóxicas que están convencidas de que se lo merecen todo y nunca nada les basta. Las personas sobreprotegidas en su infancia crecen con bajo nivel de frustración y mucha intolerancia. “Quieren tenerlo todo, pero tras conseguirlo no les parece suficiente”.

‘Estuve al borde del suicidio’
Tiene 29 años, es publicista y cuenta que hace cuatro años estuvo al borde del suicidio por culpa de una novia tóxica. Había golpes, celos y rabia. “Llegué a pensar que lo merecía”. Ahora, recuperado, ayuda a personas con historias parecidas.

Para identificarlos
Competidores, celosos y descalificadores.
Arrogantes, soberbios y egocéntricos.
Manipuladores, absorbentes, déspotas y mentirosos.
Aburridos, pesimistas, depresivos.
Perfeccionistas, insatisfechos crónicos para los que nada ni nadie es suficiente.

Claves para evitarlos (3)
Las personas "tóxicas" influyen en la salud tanto física como psíquica del otro. Por eso es clave identificar los síntomas que una compañía nociva produce.

A esas personas se las controla quitándoles su poder, escapando de ellas o no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad.

Si se debe convivir con ellas, en la familia o en el trabajo, hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones.
Cuando surge un comentario o comportamiento "tóxico", simular que uno le presta atención cuando, en realidad, se esfuerza por desoírlo.

 Al "tóxico" se lo neutraliza con amabilidad. Su afán por lastimar con comentarios o actos desagradables resulta estéril si él percibe que carece de efecto.

Focalizarse en las cosas positivas que uno tiene en la vida cuando se está cerca de una persona "tóxica". Es un ardid efectivo para superar los malos momentos.

Si no es posible evitarlos, adquiera un identificador de llamadas y reduzca al mínimo el contacto personal con ellos.

La actitud positiva es siempre una elección. Prepárese mentalmente para estar bien y contrarrestar así las actitudes "tóxicas".

Si una persona "tóxica" forma parte de su equipo de trabajo, establezca de antemano y claramente las reglas de convivencia. Si se trata de su jefe, hágale saber que usted y su equipo pierden eficiencia frente a comportamientos negativos. Y póngale ejemplos.


Si el "tóxico" no es alertado sobre su toxicidad, la extenderá en el ambiente. No deje pasar por alto esas actitudes y convérselo inmediatamente con él.

Ejercite su propia autocrítica y revise con asiduidad qué tipo de actitudes y comportamientos tiene usted para con los demás. Usted también puede ser "tóxico" para otros. La regla es simple: no les haga a los demás lo que no desea que le hagan a usted.


(1)   Bernardo Stamateas – Gente tóxica  
(2)   El artículo de El Tiempo, relatado por Iván Sanz en su blog, nos permite entenderlo mejor.
(3)   LaNación.com 

Publicado en Business in Bajio

2 comentarios:

Felipe Genova dijo...

La diferencia entre este concentrado artículo y el resto es que da respuestas al trato con la gente tóxica. Cosa que hasta en libros que he leido, sólo se limitan en describirlos, y luego que te las apañes como puedas si alguna vez te topas con ellos.

Barbara Libera dijo...

Estoy de acuerdo